Agentes de IA y Aprendizaje por Refuerzo. La Clave para Construir Autonomía Real en la Nueva Generación de Sistemas Inteligentes.
Por Mike Mösch, CDO de AIVERSO
La inteligencia artificial ya no es solo un ejercicio de predicción. Está empezando a pensar, decidir y actuar. Pero, ¿qué desbloquea esa evolución? ¿Qué permite a un sistema pasar de responder preguntas a hacer cosas en el mundo real, con autonomía y criterio?
La respuesta, aunque muchos aún no la han asumido, es clara: aprendizaje por refuerzo (Reinforcement Learning, RL).
De modelos que completan texto a agentes que toman decisiones
Durante la última década, el desarrollo de modelos de lenguaje (LLMs) ha transformado la interacción entre humanos y máquinas. Pero estos modelos, incluso los más avanzados, siguen siendo reactivos: esperan una instrucción, completan una frase, dan una respuesta.
Como explica Will Brown, investigador de aprendizaje automático en Morgan Stanley, estamos atrapados entre dos mundos:
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Por un lado, los chatbots y reasoners, excelentes para tareas conversacionales y resolución de problemas interactivos.
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Por otro, la ambición de construir agentes reales, capaces de ejecutar procesos largos, complejos y sostenibles en el tiempo.
Pasar del modelo predictivo al agente proactivo es un desafío que la industria aún no ha resuelto… pero que está empezando a entender.
¿Qué es realmente un agente?
No es un pipeline. No es un flujo de trabajo bien estructurado.
Un agente es un sistema que tiene un objetivo, un entorno donde actuar, capacidad de memoria, de toma de decisiones, de adaptación y de mejora a lo largo del tiempo.
Ese tipo de inteligencia no se programa paso a paso. Se entrena. Se refuerza. Se moldea a través de la experiencia.
Y ahí es donde entra el RL.
El aprendizaje por refuerzo no es nuevo. Pero ahora es urgente.
Brown lo deja claro: la IA generativa basada en LLMs ya está mostrando rendimientos decrecientes en escalabilidad con el enfoque tradicional de preentrenamiento y fine-tuning. El RL es, según él, la vía que puede desbloquear capacidades reales de agencia.
¿Por qué?
Porque permite algo que los datos estáticos no ofrecen: exploración activa, retroalimentación continua y mejora sostenida.
El RL le enseña al agente no solo a hacer lo que se le pide, sino a entender por qué ciertas decisiones funcionan mejor que otras. No necesita datos curados. Aprende de su propia experiencia, como haría un humano al enfrentarse a un entorno nuevo.
Más allá del RLHF ¿cómo diseñamos agentes que aprenden solos?
Hasta ahora, la industria ha avanzado con enfoques como RLHF (Reinforcement Learning from Human Feedback), útil para suavizar chatbots y hacerlos «agradables». Pero eso no basta para construir inteligencia operativa real.
Brown sugiere una vía más ambiciosa:
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Crear entornos interactivos donde los agentes se enfrenten a desafíos.
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Definir rúbricas de evaluación, no solo para validar la respuesta, sino para medir el proceso cognitivo (¿siguió el formato correcto? ¿hizo los pasos intermedios?).
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Utilizar modelos como r1 de DeepSeek, que implementan RL puro con generación de datos sintéticos, puntuación de resultados y selección reforzada.
Esto no es teoría: ya hay experimentos reales, como el modelo llama 1B, ejecutando tareas matemáticas complejas con recompensas definidas por humanos. Y el resultado no es una simple mejora de precisión: es la emergencia de cadenas de razonamiento más largas, sofisticadas y transferibles.
La ingeniería de IA entra en su segunda era
Olvídate del fine-tuning clásico como única solución. La nueva ingeniería de IA se basa en tres elementos:
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Diseño de entornos de aprendizaje
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Creación de rúbricas dinámicas (ingeniería de recompensas)
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Monitorización de decisiones en tiempo real
Esto transforma al ingeniero de IA en un diseñador de sistemas cognitivos. Al igual que en la educación humana, no basta con saber la respuesta. Hay que enseñar cómo pensar, cómo evaluar y cómo adaptarse.
¿Y qué hay del negocio?
Todo esto no es una discusión académica. Las implicaciones para la industria son enormes:
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Procesos más largos y complejos pueden ser automatizados con lógica agentiva.
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Los sistemas de atención, back-office y licitaciones públicas pueden reestructurarse en torno a entornos interactivos que los modelos exploran, entienden y dominan.
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El coste de no integrar RL en el ciclo de ingeniería de agentes puede ser similar al de no haber adoptado el software en los 90.
La oportunidad es clara: quien domine el RL en entornos reales dominará el futuro de la IA empresarial.
Un llamado a la comunidad open source
Brown señala que aún no existen las infraestructuras necesarias para que cualquier empresa pueda integrar agentes RL fácilmente. Las APIs actuales son limitadas, los entornos son frágiles y los frameworks aún inmaduros. Pero esto es exactamente lo que hace al momento tan interesante.
Existe una oportunidad masiva para construir plataformas, entornos y herramientas que habiliten esta nueva generación de agentes.
Desde AIVERSO estamos observando, explorando y construyendo hacia esa dirección.
No se trata de hacer mejores prompts. Se trata de construir mentes artificiales.
El futuro no pertenece a quien escriba mejores instrucciones para modelos de lenguaje.
Pertenece a quien entienda cómo entrenar agentes con experiencia, entorno y retroalimentación.
A quien sepa cómo diseñar ecosistemas donde la IA no solo hable… sino actúe, aprenda y mejore.
Y ese futuro —más autónomo, más adaptativo, más poderoso— pasa inevitablemente por el aprendizaje por refuerzo.
¡La implementación agentiva ya comenzó!
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Mike Mösch, CDO de AIVERSO



